jueves, 26 de agosto de 2010
Tercer capítulo
lunes, 23 de agosto de 2010
Segundo capítulo
Capítulo 2: En busca de cada Héroe.
Los chicos vivíamos separados en diferentes lugares y ciudades. Cada uno había hecho nuevos amigos y compañeros, pero no nos olvidábamos.
Un día, al levantarme, me lavé la cara y me miré al espejo. Entonces me dije: “Tengo un presentimiento”. Me vestí y salí a la calle con mis espadas enfundadas. Eché a correr hacia la academia de espadachines sin pararme a pensar en nada. Cuando llegué, le dije a mi maestro:
-Me voy a hacer un largo viaje. Volveré pronto, maestro. Voy a buscar a mis amigos de la infancia. He tenido un sueño rarísimo.
-De acuerdo-dijo el maestro-.Todos te esperaremos aquí.
Dicho esto, salí corriendo hacia el bosque mágico para buscar a Alba. Alba me gustaba y quería que fuese mi novia, pero a ella no le gustaba. Cogí la moto aérea que me regaló Iván y fui a las afueras de la ciudad. Entré en el bosque mágico y empezaron a caer bolitas luminosas de los árboles.
Nada más entrar, busqué el poblado Magaña en el mapa del bosque. Cuando llegué al poblado pregunté por Alba.
-Estará entrenando con Esther, la hija del jefe-me dijo un lugareño.
Empecé a buscar árbol tras árbol hasta que las encontré luchando en una impresionante batalla de hechizos. Me quedé mirando hasta que terminaron y después me acerqué, aplaudiendo.
-Impresionante, chicas. Me ha encantado.
Alba se sacudió el pelo y se acercó a mí, enfundando el bastón.
-Hombre, Fran. Cuánto tiempo sin vernos. No has cambiado nada-me dijo.
-Tú tampoco, aunque hemos crecido- dije. Venía por...
En ese momento algo sacudió fuertemente la tierra, así que me caí al suelo, poniendo los brazos para no darme de piños contra el suelo. Esther gritó:
-¡Corred, es un terremoto del Treant gigante, alcanza a todo el bosque mágico!
Alba salió corriendo y yo la seguí, hasta que llegamos a un refugio en el que había un cartel que ponía:
TERREMOTOS DEL TREANT GIGANTE: INSTRUCCIONES
Coger Esfera de Hechizo fuego.
En caso de falta de esferas compartir esfera con mago.
Cuando me di cuenta de coger una esfera, todo el poblado Magaña estaba allí y me tocó compartir esferas con Alba. Me dirigí a Esther:
-¿Qué es un Treant?-le pregunté.
-Es un gran árbol con rasgos humanos, o sea, una criatura peligrosísima. Se puede mover, una sola diferencia.
-¡La ostia!- respondí -Espero que no tengamos que enfrentarnos a eso, pero algo me huele mal.
-¿Y para qué son las esferas?
-Para si alguna de sus raíces sale de la tierra quemarla.
Cuando el terremoto pasó los tres volvimos al campo de batallas y nos sentamos en el suelo.
-¿Y qué era eso que querías decirme, Fran?-dijo Alba de repente.
-Ah, sí. Es que he mirado y somos los descendientes de los héroes de la leyenda del abuelo-contestó Fran.
-¿Quiénes? ¿Mónica y los chicos?
-Sí. Esos.
-Oh. Y se supone que debemos ir a buscarlos, ¿no?
-Exacto.
-Bueno, pero deberíamos hacer algo con los terremotos del Treant.
-No te preocupes, tengo una idea. Esther, ¿dónde hay una tienda por aquí?
-En el poblado. Soy la dueña. ¿Qué necesitas?
-Cuando lleguemos te lo diré.
Cuando llegamos al poblado, (tras terremotos y monstruos derrotados) Esther se adelantó y abrió la tienda. Compramos un afilador de cuchillas y esferas de fuego. Tras largos días de duro entrenamiento Fran aprendió a dominar el hechizo de fuego y así poder luchar contra el Treant. Esther les guió por la guarida del Treant. Cuando llegaron donde estaba el Treant Gigante, desenfundé mis espadas con rapidez y Alba hizo con su bastón lo mismo. Esther nos dijo:
-Atacad al tronco y las ramas; son sus puntos débiles.
Tras unos angustiosos minutos de combate, se me ocurrió otra idea.
-¡Alba! ¡Pásame una esfera de fuego y coged vosotras otra!
-¡Hecho!-dijeron ellas.
-¡Bien, ahora tiradlas encima del Treant!-grité.
Lo hicieron, y, con rápidos movimientos, trepé al tronco, cogí las esferas al vuelo y se las metí cada una en los ojos y la boca respectivamente.
-¡¡¡Corred!!!
El Treant explotó en mil pedazos y sonreí, mirando a Alba, la cual me guiñó un ojo. Cuando regresamos al poblado nos felicitaron como héroes.
-Muchas gracias-dijo Esther- habéis salvado al poblado Magaña. Os entregamos un obsequio como muestra de nuestra gratitud.
Alba y yo recibimos seis cristalitos de colores. Había uno gris, uno azul claro, uno rojo, uno blanco, uno negro y otro verde.
-¿Qué son?-dije.
-Lo descubriréis pronto…
Primer Capítulo
Capítulo 1: Los héroes de la leyenda.
“Cuenta la leyenda, que hace mucho tiempo, seis chavales trazaron grandes aventuras y liberaron al mundo de las garras de los malvados Nochax, Vixajer, Najunax, Drianax, Ixvaj y Urixan.
Esos seis héroes se llamaban Narfx, Blaax, Pleyoax, Vloraax, Vanix y Nomixca.
La leyenda dice que los héroes hicieron peripecias y cosas imposibles para salvar al mundo.
Lo consiguieron, pero cuentan que sus descendientes tienen sus habilidades en lo más profundo de su alma, pero que no liberarán todo su potencial hasta que verdaderamente lo necesiten.”
Los niños estábamos entusiasmados.
-¡Menuda historia, abuelo!-grité.
-Sí, una gran historia.-afirmó Pelayo.
-A mí me gusta la parte de los héroes-dijo Mónica.
-¿Vamos a jugar por ahí?-preguntaron a dúo Álvaro e Iván.
-Bueno, pero no hay que retrasarse a clase de magia, ¿vale?- dijo Alba.
-¡Vale!
Pasaron los años, y los chicos crecimos. El abuelo murió pero la historia de los héroes no se olvida. Ronda por la ciudad a cada minuto, a cada segundo. No hay nadie que no la sepa.
Estuve rebuscando entre los documentos y árboles genealógicos de mi familia y descubrí que yo, y todos mis amigos éramos los descendientes de los héroes de la leyenda. ¿Queréis saber cómo lo averigüé? Muy fácil. Mira los nombres, quítales la x y ordénalos de nuevo comparándolas con los nombres de los chicos. Bueno a lo que iba. Me hice aprendiz en una escuela de Espadachines y ahora, a los 13 años tengo el mayor rango permitido: Ryuzasame; que significa “espadachín de doble espada”. Soy un chico de mediana estatura, pelo corto y castaño y ojos marrones. Llevo una chaqueta de cuero y unos pantalones de chándal. Las fundas de la espada colgadas a la espalda y unas converses de calzado. Un chico valiente, audaz, fuerte y decidido; dispuesto a entregarme por lo que sea con tal de ayudar a mis amigos.
Alba y Mónica hicieron lo mismo pero, en cambio ellas se apuntaron a cursos de magia. Ahora son magas expertas pero Mónica se decantó más por la lucha a distancia con armas blancas y cazadores. Chicas guapas y alegres una rubia y la otra morena. Alba vestía un top de color vede y una falda azul. Mónica, un vestido amarillo. Alba llevaba un bastón y Mónica un arco y un látigo de cazadora. Ambas de ojos azules y de carácter alegre y de mandato.
Iván se hizo mecánico y se alistó en el ejército de las fuerzas especiales. Le tuvieron que aceptar porque se le daba muy bien los coches y las aeronaves y a las armas que montaba les daba un toque especial que nadie podía conseguir. Salió ya graduado a los 13 años también. Usaba una camiseta gris y unas botas negras. Usaba gafas. Su arma era una ametralladora Thompson de calibre 50. Llevaba unos pequeños bolsillos para llevar una llave inglesa y un destornillador, por si acaso tuviese que arreglar algo.
Pelayo se hizo agente juvenil de policía galáctica y usaba dos pistolas siempre. Al descubrir que eran descendientes de los héroes todos se preparaban para lo peor. Tenía el pelo negro y corto, los ojos negros y llevaba la chaqueta de policía con la placa. Unos pantalones vaqueros negros y unas botas. Las fundas de las pistolas y una camiseta azul. Era muy astuto, por eso también era el primer oficial de la nave USS Sunset.
Álvaro se aficionó al póker y se hizo campeón en los torneos que jugaba. Era rico. Pero sus estudios dejaban mucho que desear. Su fiel baraja de cartas de la que no se separa son sus armas. Unas cartas arrojadizas con cuchillas incorporadas. Mortales. Cortan el diamante. Era un chico musculoso y llevaba un lector de energía Libra. Una camisa con el símbolo de un as de picas en el pecho y unos mocasines marrones. Tenía el pelo negro y los ojos marrones. Mónica y él eran novios pero se separaron al irse a su vocación.