lunes, 22 de noviembre de 2010

Capítulo octavo

Capítulo 8: Empieza la aventura
Nocturno y el jefe del poblado estuvieron hablando en un dialecto que sólo entendían ellos y Mónica, y cuando acabaron, Sergio… digo… Nocturno, me miró y me lo explicó todo. No quedé muy convencido, pero asentí pesadamente al finalizar su explicación. Acto seguido El Gran Jefe (así dijo que nos refiriésemos a él) se levantó y no observó. Era alto y robusto. Una calavera como la de Nocturno le tapaba una buena parte de la cara y una capa de color negro azabache le cubría todo el cuerpo, a excepción de una gran espada curvada hacia la punta que tenía enganchada a la espalda.
-Así que vosotros sois los del coliseo ¿no?-su voz era algo más grave todavía que la de Nocturno y algo ronca también.- Bien. Entonces superasteis las pruebas. Sois dignos de que os acompañe el mayor cazador de las Llanuras del verdor. Podéis iros.
Asentí con la cabeza.  Estaba pensando que habíamos llegado a por Mónica y nos íbamos con dos más en vez de con uno. Volvimos al coche, pero cuando fuimos a entrar, Nocturno no estaba. Miré alrededor, y lo vi de brazos cruzados, oteando el horizonte desde una colina alta a unos metros de allí.
-¿No vienes, Nocturno?
-Por supuesto que sí. Pero preferiría ir a mi manera -no se giró ni un centímetro.
-¿Cómo que a tu manera?
-Sí. Corriendo. No me gusta estar apretado con toda la gente –siguió en la misma postura y movió una mano con un gesto de que nos fuéramos.
-¿Corriendo? Bueno, tú sabrás lo que haces.
Me encogí de hombros y entré en el coche. Arranqué el motor y pusimos rumbo hacia la ciudad de medianoche, para devolver el coche a Clara y empezar de verdad la aventura. El coche salió derrapando, dejando una marca en el barro y aceleró brutalmente. De repente algo se me vino a la cabeza y paré el coche.
-Iván, bájate del coche, por favor.
-¿Para qué?-respondió.
-Hazme caso.
Iván obedeció. Yo también salí del coche y le di las llaves a Iván. Sonreí mientras me sentaba atrás, en el sitio que él había dejado libre. Soltó un “Yuuujuuu” y se metió de un salto en el coche. Aceleró con ferocidad, echándonos hacia atrás en los asientos. Le configuré el mini GPS y él siguió el camino.
Tras unas horas en la carretera, hablando de nuestros planes al llegar a la casa de Clara,  me acordé de Nocturno de repente y miré por la ventana. Mi sorpresa fue enorme al ver que una sombra corría cerca del coche como una exhalación, haciendo que sus piernas no se vieran por la velocidad. Recordé el cristal verde que quedaba y se lo di a Mónica, justo cuando llegábamos a la ciudad de Medianoche. El sol se puso con prisa y los neones empezaron a brillar. Aparcamos en la casa de Clara y llamamos al timbre, justo cuando llegó Nocturno. Entramos y Clara nos recibió con una gran hospitalidad. Eran las nueve de la noche, y cada uno hizo lo que le pareció. Yo le pagué un lavado a Clara, pero no en metálico, sino que le di el cristal de liuritactita para que lo diera a la PG (Policía Galáctica), Álvaro e Iván se ducharon y se cambiaron de ropa. Yo también me cambié de ropa. Nocturno estuvo en la calle todo el tiempo. Las chicas se pasaron dos horas en la habitación, hasta la cena. Después de comer (ya no recordaba lo buena que estaba la comida) Iván recordó algo y nos hizo bajar al garaje subterráneo de Clara. Después sacó un mando del tamaño de una tarjeta de visita, y lo activó. El suelo vibró un poco y una pared se abrió ante nosotros. Tras ella se encontraban una docena de cochazos de primera gama tuneados al gusto de cada uno de nosotros. Iván contó que se lo contó y se lo pidió a Álvaro antes de irse a la guerra. Todos estaban tuneados manualmente. Por Iván, claro. El mío era un Audi TT 3.2 Quattro con alerón y un kit de ensanche con respiraderos. Estaba pintado de un amarillo iridiscente, y las llantas del mismo color. Un vinilo de llamas negras y rojas embellecía el capo y las puertas. El coche de Iván era un Audi R8 blanco metalizado sin vinilos, pero con el toque especial de Iván. El coche de Alba era un Aston Martin y tenía un motor de potencia especial a base de magia. De un color precioso. El de Álvaro, como el de Clara, pero con un vinilo de unos palos de póker. El de Pelayo era un Enzo Ferrari rojo con la pintura de serie.  El de Mónica era verde, un Mercedes Benz impresionante. Nocturno no tenía coche porque no quería participar.  Los mejores motores en todos los coches, inyección de óxido nitroso. Cochazos impresionantes en definitiva.
-El único problema que hay es que algunos y algunas no sabemos conducir.-dijo Alba.
-Eso no es ningún problema.-dijo el mayordomo. Yo seré el “profesor de autoescuela”.
-¿Por qué?-dije.
-Porque el maleante de la primera vez ha vuelto con secuaces y están haciendo carreras callejeras contra la policía.-comentó Clara.
-Y la única manera de detenerlos es apostando y ganando.-terminó Iván.
-¿Carreras callejeras?-Pelayo agarró su placa y las esposas.
-Pelayo, tío. ¿Qué es peor? ¿Infringir la ley o destruir y dominar por completo una ciudad?-dije.
-Vale. Pero a la mínima seáis quien seáis os arrestaré, ¿de acuerdo?
-Vale.
Los chicos excepto Álvaro estuvimos poniendo a punto todos los coches, las carreras y las apuestas bajo la estricta supervisión de Pelayo. Las chicas y Álvaro estuvieron sacándose el carné de conducir y aprendiendo a realizar maniobras sencillas. Tras eso nos cambiamos de ropa por unos chándales, cenamos y nos fuimos a la cama.
Al día siguiente alguien llamó a la puerta.
Me vestí rápidamente y bajé las escaleras de la mansión cuando el mayordomo abrió la puerta. Detrás había un chico delgado con gafas, un mazo de cartas en el cinturón, pantalones negros, bien peinado, y con una corbata pequeña.
-Buenos días. ¿Se encuentra Clara ahora mismo en casa?
-Sí,-respondió en mayordomo-enseguida se lo comunicaré.
-Gracias.
El chico esperó en el hall, hasta que yo bajé.
-Hola.-me dijo.
-Hola. Buenos días.-contesté.
-¿Tú eres el novio de Clara?
-¿Yo? ¡Qué va! Sólo soy un amigo. ¿Clara tiene novio?
-No lo sé. Sólo he soltado lo primero que se me ha ocurrido, ja, ja, ja. Me llamo Óscar.
-Yo soy Fran. Encantado.

1 comentario:

  1. Que chuli fran....... Yo también estoy metido en una nueva historia para el concurso del insti. Genial.

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